Algunas veces pensamos que hemos limpiado muy bien nuestra piel. Pero en realidad no es así. En este post vamos a contarte cómo limpiar bien tu piel.

Primer paso

Para hacer una perfecta limpieza de la piel, hemos de realizarla en dos pasos. Este es el primero. Vamos a empezar por eliminar las partículas grasas que hayan quedado depositadas en nuestra piel. Esto puede suceder porque estemos maquilladas. Y el maquillaje siempre tiene un componente graso que debemos eliminar perfectamente.

Para ello, vamos a limpiarnos con un producto que tenga un fondo de aceite. O con un aceite propiamente dicho. El aceite va a disolver todas las partículas grasas que estén depositadas sobre nuestro cutis, y va a eliminarlas cuando retiremos el aceite.

Puedes utilizar el aceite que más te guste. Nosotros podemos recomendarte algunos. El aceite de almendras siempre es una buena opción, aunque si quieres aportar un extra de nutrición desde el principio puedes utilizar el aceite de argán o el de jojoba.

Ponte una cantidad no demasiado pequeña pero tampoco exagerada en la palma de la mano y aplícatela en toda la cara. Haz un masaje para disolver toda la grasa que esté pegada a tu piel. A continuación, retíralo con una esponja impregnada en agua. Es posible que sientas que tu piel no está todavía limpia del todo. Pero este primer paso es fundamental para que la limpieza sea totalmente correcta.

Segundo paso

Con la piel aún húmeda, puesto que no la hemos secado, vamos a aplicar ahora un jabón para retirar todo lo que no es la grasa que ya  hemos eliminado con el aceite. Debemos utilizar un jabón suave. No debe resecarnos la piel en exceso. Busca para ello un jabón lo más natural posible. Puede ser un jabón en pastilla o bien un gel jabonoso de lavado.

Aplícatelo de la manera de la que te lo aplicas siempre. Enjabonas tus manos y con ellas aplicas el jabón en tu rostro haciendo un ligero masaje para que se extienda por toda tu cara. Elimina el jabón con agua o bien directamente aplicando el agua con las manos o con la ayuda de una esponja suave.

Cuando hayas terminado sécate bien la cara con una toalla suave. Trata de no frotar en exceso. Es mucho mejor secarse con pequeños golpecitos sobre la cara con la toalla.

Ahora tienes tu piel perfectamente limpia para seguir aplicando los productos que consideres adecuados para tu tratamiento facial. Aunque para nosotros todavía queda un tercer paso que no es de aplicación diaria, pero que queremos contarte.

Tercer paso

Dos o tres veces por semana es importante que te apliques una mascarilla que haga una limpieza más profunda de tu piel. Además, vas a encontrar mascarillas que van a realizar una acción exfoliante.

Esto es importante para limpiar profundamente los poros y además eliminar las células muertas de nuestra piel. Las mascarillas exfoliantes de Óleotherapy realizan esta acción, y también te proporcionan otras ventajas. Elige la que necesites en cada momento.

Puedes encontrar una mascarilla de arcilla verde que te va a limpiar profundamente la piel y va a tratar la piel grasa. La Arcilla Verde es un ingrediente indicado para todo tipo de pieles, aunque las pieles mixtas y grasas se van a ver muy beneficiadas, ya que limpia en profundidad a la vez que regula el exceso de grasa. También depura las toxinas, calma y reduce la inflamación cutánea consiguiendo una regeneración celular más efectiva. El efecto peeling que posee, nos ayuda a eliminar todas las células muertas de nuestro cutis, de manera que la regeneración va a ser mucho mejor y más fácil. Gracias a esto será más difícil que a las pieles grasas les aparezcan granitos porque se produzcan taponamientos de los poros.

También tenemos una mascarilla de arcilla blanca específica para las pieles más sensibles, aunque puede utilizarla cualquier tipo de piel. Esta mascarilla tiene acción rejuvenecedora también acción regeneradora y calmante para esas pieles más sensibles. Purifica la piel descongestionándola y desintoxicándola. Ejerce un cierto efecto tensor.

La mascarilla de Arcilla Marrón realiza dos funciones: exfolia la piel y realiza una limpieza profunda, descongestiona la superficie cutánea, purificando la piel y drenando las toxinas. Tiene acción cicatrizante y regenerante. Además, remineraliza la piel dándole mayor luminosidad.

Ahora sí que tienes la piel perfectamente preparada para que continúes con tu tratamiento habitual.

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